Desde unos de estos cerros podemos ver la principal sorpresa del recorrido: en la desembocadura del arroyo de las Campanas (el que pasa por el puente de conexión entre las calles Extremadura, Santa María y Cristo y también por el final de las calles la Virgen y Portugal) se encuentra una tabla algo mayor que las que nos hemos encontrado por el camino, donde, aparte de la fauna que ya he nombrado, podemos observar patos, cigüeñas, algunas rapaces y gran cantidad de aves pequeñas que se acercan a comer y beber al río. Esta tabla se alimenta principalmente del pequeño pantano de la depuradora cuyas aguas bajan actualmente limpias (hace años era una auténtica cloaca) por el arroyo de las Campanas lo que hace que tenga agua todo el año. Para volver a Agudo llegamos hasta el conocido como puente de los Tubos o, cruzando campo a través, tomamos el camino rojo hacia nuestra izquierda para volver al pueblo.